¿Y si una prenda no estuviera hecha de tela?

¿Y si una prenda no estuviera hecha de tela?

La mayoría de las prendas comienzan con una tela.

Se corta, se cose y se adapta al cuerpo.

Yo no tenía máquina de coser. Tenía una impresora 3D.

Por eso Bouquet comenzó con una pregunta diferente:

¿Qué pasaría si una prenda se construyera en lugar de confeccionarse?

La idea nació explorando sistemas modulares. En lugar de pensar en una pieza completa desde el inicio, el proyecto comenzó con una unidad básica: una flor.

No una flor entendida como decoración, sino como un componente estructural capaz de conectarse con otras para formar superficies más grandes.

Detrás de cada flor existe una geometría hexagonal. Esta estructura de seis lados permite que los módulos se conecten entre sí de múltiples maneras, creando una red flexible que puede crecer, transformarse y adaptarse.

A partir de una sola unidad es posible construir paneles, volúmenes y finalmente una prenda completa.

Lo interesante de los sistemas modulares es que el objeto final no depende de una única forma fija. Puede expandirse verticalmente, crecer en ancho o modificar sus proporciones agregando nuevos componentes, lo que elimina el uso de tallas y su confección. 

En otras palabras, una misma lógica puede dar lugar a distintas configuraciones.

En Bouquet, esto permite que la pieza se adapte a diferentes cuerpos sin replantear toda la estructura. La talla deja de depender de un patrón tradicional y pasa a depender de cómo los módulos se conectan entre sí.

Aunque el proyecto nace desde herramientas digitales, el resultado conserva una dimensión profundamente manual.

Cada una de las más de 100 flores que componen la prenda se imprime individualmente en TPU flexible y luego se ensambla a mano.

Flor por flor.

Ese proceso convierte una colección de piezas independientes en una superficie continua capaz de acompañar el movimiento del cuerpo.

Quizás lo más interesante del proyecto es la relación entre función y ornamento.

Normalmente pensamos en las flores como un elemento decorativo añadido a una estructura existente.

Aquí ocurre lo contrario.

La flor es la estructura.

La flor es el sistema.

La flor es la prenda.

Bouquet explora una forma distinta de construir ropa: a través de conexiones, repeticiones y pequeñas unidades que, juntas, crean algo más grande que ellas mismas.

Una prenda construida flor por flor.

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